Ayulaa: velorio Wayuu

Fotografías y texto por Juan Paulhiac

En las profundidades del desierto de la Guajira, en cercanías del cerro de la Makuira en el norte de Colombia, cuando fallece un miembro de la comunidad Wayuu, dos viajes aguardan al difunto.

Serranía de la Makuira. Alta Guajira. 2017

El primer viaje es un adiós hasta luego, en el que el cuerpo es sepultado temporalmente en un cementerio mientras el alma viaja al "Jepira", una región sobre el mar Caribe, frente a la costa de la península de la Guajira colombiana en el punto más septentrional del continente sudamericano. Se cree que el alma del difunto se reúne allí con todos sus familiares fallecidos y con los animales que la persona protestó en vida. 

Cementerio Wayuu en la Alta Guajira, Colombia

Cementerio Wayuu en la Alta Guajira, Colombia. 2017

Exhumación ritual del Ayulaa. Alta Guajira. 2017

Cuando el espíritu está listo para su partida definitiva, meses o años después, éste se dirige a un pariente vivo a través de un sueño ("lapüt"). El pariente quien recibe el sueño tiene entonces la importante tarea de reunir a todo el clan familiar durante la segunda ceremonia funeraria, el Ayulaa, o anajawaa, que marca la partida definitiva del espíritu.

Ritual fúnebre Wayuu del Ayulaa. Alta Guajira. 2017.

Durante la Ayulaa, el cuerpo del difunto es exhumado, despojado de su carne, velado durante tres días y, finalmente, sus huesos y cráneo son sepultados de nuevo en el cementerio definitivo, este es, allí donde yacen todos sus antepasados de su filiación materna. En efecto, en la tradición Wayuu, el origen de una persona no es su lugar de nacimiento, sino el lugar dónde reposan sus antepasados maternos y los terrenos circundantes.

Ritual fúnebre Wayuu del Ayulaa. Alta Guajira. 2017.

El rito de exhumación debe llevarlo a cabo una mujer del clan elegida específicamente para la tarea. Sólo sus manos pueden entrar en contacto con el cuerpo del difunto. Debe tener cuidado de no tocar con su propia piel directamente la carne y es indispensable que se prepare para acercarse al cadáver sin miedo ni repulsión. Una vez realizada la tarea, será cuidadosamente lavada por las mujeres que la asisten, para quitar de sus manos el poder la muerte.

Ritual fúnebre Wayuu del Ayulaa. Alta Guajira. 2017.

Se considera que el miedo o la repulsión son emociones que hacen vulnerable a la mujer frente al espíritu, el cual es liberado tras la exhumación y ronda libre entre los presentes. Una vez separada la carne de los huesos, éstos últimos son colocados en un osario, donde serán velados durante tres días, antes de ser sepultados en el cementerio familiar.

Ritual fúnebre Wayuu del Ayulaa. Alta Guajira. 2017.

La mujer debe permanecer despierta durante este tiempo para evitar que el espíritu ronde en sus sueños dónde podría hacerle daño. Los miembros de su clan se turnan durante tres días y tres noches para mantenerla en vigía, relatando historias y entonando cantos.

Ritual fúnebre Wayuu del Ayulaa. Velación. Alta Guajira. 2017.

Existen pocos registros visuales, íntimos, del rito del Ayulaa. Se requiere un profundo respeto, empatía y total transparencia y dignificación en la intensión fotográfica para acceder a una situación semejante siendo “arijuna” (extranjero a la etnia Wayuu).

Ritual fúnebre Wayuu del Ayulaa. Alta Guajira. 2017.

La práctica del Ayulaa se ha transmitido por generaciones y es un componente clave de la cosmología y la identidad Wayuu. Para el observador externo, el Ayulaa da cuenta del manejo emocional que en la tradición wayuu se hace de la experiencia de la muerte, donde no existe división binaria entre la vigía o el sueño; el aquí y el más allá. Verdadero aporte en materia de tanatología, el Ayulaa muestra las diferentes formas en que los colombianos damos sentido a la experiencia del duelo.

Ritual fúnebre Wayuu del Ayulaa. Alta Guajira. 2017.

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